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MINDFULNESS O LA PRÁCTICA DE LA ATENCIÓN PLENA

Muchas personas viven atrapadas en el estrés y el sufrimiento cuando su mente se aferra a ideas preconcebidas que generan una tensión entre lo que es y lo que debería ser.

La práctica de la atención plena permite al individuo desidentificarse de pensamientos y emociones

La persona puede darse cuenta de que son actividades de su mente, no de su yo, que estas actividades son impermanentes, y que puede alimentarlas o no con su atención. La atención a lo que estamos viviendo se anula cuando solo vivimos en pensamientos y emociones previamente esculpidas según conceptos y filtros que organizan la visión que tenemos del mundo. Contrariamente a vivir en el mundo de las ideas, la atención a la información sobre los sentidos nos lleva directamente a la naturaleza de la experiencia momento a momento, que sucede continuamente.

Una de las funciones de los sentidos es despertarnos, abandonando los automatismos y disfrutar de una vida más rica y presente en el momento. El resultado de este «despertar» es que nuestro ser es libre de mostrarse más receptivo a las cosas tal como son.

El juicio no está presente en la atención plena; esta ausencia de juicio permite una mayor sintonía interna entre los ámbitos físicos, somáticos y mentales de la realidad. En la atención plena la actitud es la observación, acogiendo lo que es.

Un estudio dirigido por Baer concluye que la ausencia de síntomas de sufrimiento se correlaciona con actuar con atención, no emitir juicios y no reaccionar a las experiencias internas. Lo contrario de estas acciones sería cuando no podemos mantener la concentración en lo que está sucediendo en el momento, cuando no somos conscientes de lo que estamos haciendo, cuando la mente se distrae fácilmente, cuando nos perdemos en nuestras emociones, cuando ante situaciones complicadas reaccionamos de inmediato, cuando nos llegan pensamientos o imágenes desagradables, cuando no podemos poner palabras a lo que experimentamos, cuando no observamos nuestras sensaciones, cuando nos criticamos a nosotros mismos por tener pensamientos o emociones inapropiadas, cuando vivimos juzgando si está bien o mal… Todo esto nos hace vivir en piloto automático.

Todas las personas tienen una mente con gran potencial

Podemos crear un mundo de compasión y bienestar o violencia y destrucción sin sentido. Nuestro cerebro tiene una profunda plasticidad, es decir, una capacidad de aprendizaje permanente. La capacidad de enfocar la mente en la atención plena modifica las estructuras y el funcionamiento del cerebro en casa de la vida.

Pero ¿qué prácticas ayudan a formar la atención plena?

  • La meditación que desarrolla la atención sobre un tema, como la respiración.
  • Técnicas que promueven la atención a la subjetividad, es decir, al funcionamiento de la mente.
  • La atención reflexiva.
  • La atención a la información sensorial y a la información de nuestro cuerpo.

Con la práctica de la atención plena podemos dar la bienvenida a nuestro verdadero yo, que produce una sensación de haber llegado a casa. El reto es vivir la vida como un verbo, no como un sustantivo. Siguiendo las palabras del Dr. Siegel, en este lugar atento y lleno podemos encontrar una manera de sanar a la comunidad, de mente a mente, relación a relación, momento a momento.

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