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Extrema delgadez: la vuelta de cánones peligrosos para la salud de las mujeres

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La extrema delgadez vuelve a imponerse como canon estético, generando preocupación por sus efectos en la salud física y mental de las mujeres.

El cuerpo de las mujeres parece ser una tendencia más, como si de un color o una pieza que está de moda se tratara, que cambia según la temporada. A lo largo de la historia, el ideal de belleza en mujeres ha presentado varias formas y atributos, así que podemos deducir que el estándar, es decir lo que se percibe como bello, está marcado por el contexto social y cultural.

Hace relativamente poco, aparecieron movimientos sociales, como el body positive, que apostaban por la normalización de todo tipo de cuerpos, intentando introducir en la industria de la moda y el entretenimiento otros tipos de cuerpos, para promover la aceptación corporal. Un movimiento que quería contrarrestar los efectos que había ocasionado el heroin chic y la gordofobia generalizada de los años 90 y principios de los 2000 en el imaginario de las mujeres.

Pese a los intentos de concienciación para promover un cambio a largo plazo en sociedad la tendencia ha cambiado y que el auge de la extrema delgadez ya está aquí, materializándose en las pasarelas y photocalls.

Cambios en el peso en famosas, la introducción del Ozempic y otros medicamentos para la bajada de peso… Aumenta la preocupación de los expertos y expertas en salud mental. Ya que lo que se empieza a mostrar como deseable en las altas esferas se acaba consolidando como canon y reflejándose en toda la población.  

Desde mi experiencia profesional, ya se está empezando a ver reflejado en consulta un creciente descontento con la imagen corporal y aumento en los trastornos de la conducta alimentaria.

 

¿Qué es la extrema delgadez?

La extrema delgadez se puede definir médica y nutricionalmente cuando el índice de masa corporal está por debajo de 16 o hay una bajada de peso voluntaria o involuntaria del 5% en el último mes.

 La desnutrición tiene consecuencias físicas importantes como pérdida la perdida de la menstruación, pérdida de masa ósea (osteoporosis y huesos más quebradizos), problemas cardiovasculares (arritmias, presión arterial baja, bradicardias), debilitamiento del sistema inmunológico y cambios en el sistema gastrointestinal (estreñimiento, dificultad del intestino para absorber nutrientes) incluso reducción del tamaño del cerebro.

Pero la obsesión con el peso no solo comporta problemas físicos, sino que los primeros síntomas son el malestar emocional a consecuencia de la sobrecarga mental (pensamientos negativos sobre el propio cuerpo, ansiedad por la comida, comparaciones con otros cuerpos…) y conductual (evitar mirarse en el espejo, hacer demasiada actividad física, observar demasiado el propio cuerpo…).

Por eso, es fundamental desmontar la falacia de que la delgadez está ligada a salud. El peso saludable es aquel que te permite tener una vida funciona, paz mental y su mantenimiento no viene a costa ni restricciones y dietas imposibles ni de un ejercicio físico desmesurado.

Recomendaciones como profesional

Antes de acabar este artículo, me gustaría proponer algunas recomendaciones para los días en que notamos que tenemos peor relación con nuestro cuerpo:

  • Limitar el consumo en redes: vigilar que tipo de contenido consumimos en redes sociales, ya que puede favorecer a una mala relación con la comida y nuestro cuerpo. Observar como ciertos contenidos nos hacen sentir y dejar de consumir este tipo de publicaciones.
  • Valoración del cuerpo: introducir otros valores para referirnos al cuerpo que no solo el estético, como por ejemplo si es saludable o funcional (mi corazón bombea sangre, mis piernas me permiten moverme, gracias a mi cuerpo puedo hacer las actividades que me gustan…).
  • Tratar al cuerpo con cuidado: cocinar algo rico y nutritivo, salir a dar una vuelta, dormir las horas que me hacen falta… tener rutinas saludables y respetuosas nos hace sentir mejor.
  • Autoaceptación: cuando más distancia hay entre nuestro “yo ideal” físico (una imagen influenciada por el canon de belleza irreal) y nuestro “yo real”, más malestar emocional. La autoaceptación permite que estas imágenes se acerquen, aceptar nuestro cuerpo en el momento actual tal y como es.
  • Observar el lenguaje interno: ser conscientes de como pensamos. ¿Cómo nos dirigimos a nosotras mismas? ¿Nos comparamos constantemente? Intentar cambiar de forma progresiva como nos hablamos.
  • Cuidado con la evitación: la evitación de espacios por miedo al juicio externo o de llevar ciertas prendas de ropa disminuyen la ansiedad a corto plazo, pero aumentan y mantienen el problema.
  • Terapia: Si el peso y el cuerpo son una preocupación constante que limita tu día a día y causa malestar emocional, es recomendable acudir a un/a profesional para hacer un acompañamiento especializado.

Referencias

Raich Escursell, R. M. (2001). Imagen corporal: conocer y valorar el propio cuerpo. Ediciones Pirámide

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