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«OJALA NO TE HUBIERA CONOCIDO NUNCA»

"Ojalá no te hubiera conocido nunca" dijo ella... Se sentía decepcionada, no dejaba de dar vueltas a lo que había pasado con su amiga. Compartían muchos ratos de la vida y se contaban todo. ¿Y ahora? Ahora era una desconocida que nunca la llamaba.

Esta actitud la tenía desconcertada y sobre todo le había dejado un gran vacío que ya no llenaba con nada. Nunca hubiera pensado que esa amistad acabara así.

Por eso, pensaba que si no lo hubiera conocido no debería vivir esos sentimientos de tristeza, decepción, vacío…

Esta actitud la tenía desconcertada y sobre todo le había dejado un gran vacío que ya no llenaba con nada. Nunca hubiera pensado que esa amistad acabara así.

Por eso, pensaba que si no lo hubiera conocido no debería vivir esos sentimientos de tristeza, decepción, vacío…

Posiblemente casi todos hemos dicho esta frase: «Ojalá no te hubiera conocido nunca» ante relaciones (amigos, compañeros, parejas…) que han comenzado de una manera y se han deteriorado sin saber por qué o han tenido un final inesperado y brusco, dejando un sentimiento de incertidumbre, de desconfianza, de vacío…

Cuando lo pasemos mal podemos sentir que esto no terminará, que siempre arrastraremos esos sentimientos. En la vida nada es para siempre, aunque cueste y no se vea el final llega el principio del fin.

La idea es poder superar bien estas relaciones para no generar una desconfianza absoluta y encerrarse en uno mismo para no volver a sentir.

Las relaciones personales nos enseñan cosas y dicen que:

Ninguna persona se va de tu vida hasta que te haya enseñado lo que necesitabas. Si posiblemente dirá, ¿necesitaba sentir esa frustración? ¿Esta traición? Mejor hubiera preferido no haber vivido lo bueno si la consecuencia era sentirme ahora mal.

Una vez pasado el malestar podremos ver las cosas con distancia y con mayor calma.

¿Qué se puede aprender?

  • Intentar no idealizar a nadie. Si ponemos nuestra fantasía y pensamos que esa persona (sea amigo, compañero, pareja…..) es una persona perfecta eso hará que cuando esa persona no esté con nosotros sentimos que hemos perdido como un Dios que idolatraban.
  • No confundir las partes con todo. Nadie es perfecto, todas las personas tenemos distintas partes, virtudes y defectos.
  • Equilibrar el dar y recibir. En las relaciones debe intentarse tener la balanza bien equilibrada para no dar mucho más de lo que recibes.
  • Mantener la autoestima. Si una persona se va de tu vida esto no te quita valor.
  • No culparse de todo. En las relaciones intervienen dos o más personas, no puede ser culpa tuya.
  • Tener conciencia del rol que tienes en las relaciones. Saber si el rol que estás teniendo con las demás personas te beneficia o te perjudica, si tienes que cambiar la forma de relacionarte.
  • No personalizar si no pensar en la relación en lo que nos ha aportado y lo que no nos ha aportado
  • Poner límites a aquellas actitudes que posiblemente te hayan perjudicado, pero has pasado por alto.
  • Aprender a soltar de nuestra vida las relaciones que ya no aportan o han terminado.

De todo se aprende, pero necesitamos la calma que da el tiempo para ver lo que nos ha enseñado la vida.

Lola Guerra Ruiz

Psicología nº Col 11389

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