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LÍMITES AUTOESTIMA EN NIÑAS Y ADOLESCENTES

Imagina que vas a tirarte en paracaídas por primera vez en la vida y te encuentras con un monitor que no te explica los pasos a seguir y te dice que cuando te haga la señal, saltes. ¿Qué sentirías? ¿Miedo, angustia, confusión? ¿Saltarías?

Ahora imagina que el monitor, en tierra firme, te hace saber qué debes hacer y cómo debes hacerlo, y qué es lo que no puedes hacer (riesgos). Escucha tus preguntas en relación con la nueva actividad y te orienta en lo que para ti es importante. Además, te comunica que va a saltar contigo, y que te acompañará en este primer viaje, hasta que aprendas a saltar solo o sola. ¿Qué sentirías? ¿Confianza, seguridad, contención? ¿Saltarías?

También puede ocurrir que el monitor te dijera que confíes en él, que lo tiene todo bajo control, que tú no puedes hacer nada, y que te prohíbe hacer cualquier cosa de forma estricta. ¿Qué te pasaría? ¿Sentirías vergüenza de hacer cualquier cosa, dudarías de tu propia capacidad?

Los padres, madres, maestros y adultos tenemos distintos modelos de acompañar en el crecimiento de la infancia y las personas adolescentes. Dependerá, entre otras cosas, de nuestra historia y de nuestro posicionamiento frente a los límites y normas. También hay factores históricos y socioculturales: un modelo anterior muy autoritario, y el momento actual en el que hay mucha información y los límites son otros y a veces confusos.

¿Recuerdas cómo te guió tu madre, tu padre, o tutor/a? ¿Con cuál de los tres modelos te identificas más?

Podemos decir que el segundo modelo es el más saludable, y no siempre es fácil poner límites y manejarnos con la no aceptación “inmediata” por parte de los niños/as y adolescentes, y con los conflictos que se generan con su establecimiento.

Les propongo un paseo reflexivo hacia los límites y la autoestima.

Los límites, puestos con firmeza y serenidad, permiten que niños/as y adolescentes se sientan seguros y protegidos. El límite es la interiorización de una norma puesta de forma clara, coherente y consistente.

Con los límites establecemos un marco de seguridad lo suficientemente amplio para poder experimentar y poner en juego el deseo, y lo suficientemente delimitado para ofrecer contención.

Los rituales familiares (y también los escolares), estructuran el día a día, sirven para sostener a los hijos e hijas. Para los niños y niñas es muy importante saber cuáles son las normas y lo que va a suceder después. Esto les dará tranquilidad y preparación para lo que venga. Con normas, horarios y costumbres, que protegen y educan, encuentran su camino. La firmeza de los adultos les saca de su funcionamiento anárquico, sobre todo en ciertas etapas (2 años y adolescencia).

¿Cómo se relacionan los límites con la autoestima? Un niño/a o adolescente con límites claros, se siente contenido. Esto le permite desarrollar la capacidad de autocontrol que tiene que ver con aprender que: “yo puedo desear muchas cosas pero la realidad es la que es, y debo ajustarme a ella. Puedo gestionar la situación y no que la situación me controle (por ejemplo, perder un partido de fútbol)”. Si el niño/a y adolescente, desarrolla el autocontrol, la tolerancia a la frustración y aprende a esperar (no querer las cosas aquí y ahora), tendrá mejor relación con los demás y esto se traducirá en autoestima: se valorará por lo que es y lo que hace y podrá verse a sí mismo y a los demás.

A veces, nos cuesta poner límites, creyendo que si decimos que NO, nuestro hijo/a nos odiará y eso nos da miedo. Quizás queremos compensar, que pasamos mucho tiempo fuera de casa, y el rato que estamos juntos deseamos que todo vaya rodado. Si podemos sostener nuestro malestar y gestionar el conflicto, podremos mantener los límites, sabiendo que significan AMOR y AMAR.