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LA VIOLENCIA PSICOLÓGICA HACIA LAS MUJERES EN LA RELACIÓN DE PAREJA

En la película “Luz de Gas” de 1944, dirigida por George Cukor y protagonizada por Charles Boyer, Ingrid Bergman y Joseph Cotten, podemos observar un ejemplo de este tipo de violencia. El motivo de la pareja de Ingrid Bergman, protagonizada por Charles Boyer, para infringir el maltrato, es económico, a diferencia de los casos de violencia de género en los que el objetivo es la dominación y sometimiento de la pareja. Sin embargo, todo el proceso psicológico de la pareja, en el que él va orquestando diferentes situaciones, para demostrarle a ella que está perdiendo la memoria, que tiene los nervios destrozados, que no sabe estar en sociedad, que escucha cosas extrañas, que tiene temores completamente infundados y carentes de toda base realista, y como consecuencia de todo esto, él debe decidir por ella, ya que ella es incapaz; es muy similar al proceso psicológico que se desarrolla en las parejas en las que se produce un maltrato psicológico.

La narración de la indefensión que llega a sentir la protagonista a causa del aislamiento social, pero también del aislamiento de sí misma, puesto que no puede confiar en sus propias percepciones y creencias y la asunción de tanta incertidumbre, y del punto de vista de su pareja, como último punto de apoyo frente al caos, es muy pedagógica en relación a los procesos psicológicos desarrollados por las víctimas de violencia de género.

Otro ejemplo, este reciente, es la publicación del libro “Cásate y sé sumisa”, publicado por la editorial Nuevo Inicio, del Arzobispado de Granada, de Constanza Miriano y en el que, al parecer, se defiende la obediencia disciplinada, leal y generosa, de la esposa a su marido, y que nos recuerda a las guías de la buena esposa de los años 50. Entre otras tareas, la buena esposa tenía que ser “dulce e interesante”, “hacerle sentir que estaba en el paraíso”, “no quejarse”, “hacerle sentir completamente cómodo”, “escuchar a su marido”, “ponerse en su sitio” y consideraba como a su prioridad “verlo y hacerlo-lo feliz”. No hay constancia alguna de guías para el buen marido. Me ha resultado del todo revelador al realizar una búsqueda de los datos del pretendido “manual”, que las palabras casada y sumisa me conducían a páginas de contactos sexuales, en las que la oferta era “me dejo hacer de todo”, “completamente a tu servicio” y similares. La sumisión como fantasía sexual, en la que el otro desaparece y se convierte en un objeto de placer.

Dentro de la violencia hacia las mujeres, se encuentra la psicológica, sin duda sutil y grave a la vez.

La violencia psicológica podemos definirla como: el conjunto de conductas que generan agresión, denigrando y modificando la autoestima de la mujer, así como la imagen de sí misma.

Hay tres formas en las que se pueden llevar a cabo este tipo de violencia:

  • Maltrato psicológico: Consiste en el trato denigrante continúo que tiene como propósito atacar la dignidad de la persona. Es difícil de detectar, ya que son muy sutiles pero con el tiempo afectan.
  • Acoso psicológico: Es generar violencia psicológica planificada para obtener un propósito específico, donde el atacante es consciente de lo que quiere conseguir, en este caso, denigrar la autoestima de la violentada para someterla.
  • Manipulación mental: Es la forma de control que se da entre dos personas, en este caso del hombre hacia la mujer, generando paulatinamente que ésta pierda su autonomía, libertad y toma de decisiones, haciéndola dependiente en todas las formas: económica y emocionalmente.

En las investigaciones cualitativas se muestra de forma sistemática que a menudo las mujeres consideran el maltrato psíquico más devastador que la violencia física. Los actos específicos de maltrato psíquico infringidos por la pareja que se incluye en la OMS son las siguientes:

  • Ser insultada o hacerla sentir mal consigo misma.
  • Ser humillada ante los demás.
  • Ser intimidada a propósito (por ejemplo, por una pareja que grita y tira cosas)
  • Ser amenazada con daños físicos (de forma directa o indirecta, mediante la amenaza de herir a alguien importante para ella).

Las características de la violencia psicológica se agrupan en 7 epígrafes diferentes, según la categorización de los indicadores de maltrato psicológico elaborado por Taverniers, (2001):

DESVALORIZACIÓN:

  1. Ridiculización.
  2. Descalificaciones.
  3. Trivializaciones.
  4. Oposiciones.
  5. Desprecio.

HOSTILIDAD

  1. Reproches.
  2. Insultos.
  3. Amenazas.

INDIFERENCIA

  1. Falta de empatía y soporte.
  2. Monopolización.

INTIMIDACIÓN

  1. Juzgar, criticar, corregir…
  2. Posturas y gestos amenazantes.
  3. Conductas destructivas.

IMPOSICIÓN DE CONDUCTOS

  1. Bloqueo social.
  2. Órdenes.
  3. Desviaciones.
  4. Insistencia abusiva.
  5. Invasiones de la privacidad.
  6. Sabotajes.

CULPABILIZACIÓN

  1. Acusaciones.
  2. Gaslighting (luz de gas).
  3. Negación/desmentida.

BONDAD APARENTE

  1. Manipulaciones de la realidad.

¿Cómo salir de ese círculo?

Tomar conciencia de la propia situación y la capacidad de maniobra en la relación es el primer paso. El proceso de reformular el constructo dominancia-sumisión es la siguiente fase. En este proceso, la propia identidad, cómo yo me he construido, resultará transformada. Otro aspecto del proceso, es el de los vínculos, cómo me relaciono con los demás, cómo me sitúo en las relaciones: ¿los quiero dominar?, ¿me posiciono en un rol de sumisión?, ¿veo al otro como un igual?. Y por último, recuperar el poder sobre su propia vida. En definitiva, si alguien tiene poder sobre alguna persona, es porque ésta le ha entregado ese poder.