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LA RESACA DEL VERANO

El verano ya ha terminado para la mayoría de personas. Aunque queden pocos días de estación, estamos en una época de muchos cambios: volver al trabajo, dejar las vacaciones atrás, seguir buscando trabajo, recuperar las rutinas diarias, el regreso de la escuela para los más pequeños,… Durante esta quincena de septiembre, este hecho viene acompañado por otro. Los medios de comunicación nos alertan con artículos, estudios y entrevistas a expertos sobre el síndrome postvacacional y del aumento de separaciones después del verano. ¿Por qué ocurre todo esto? ¿Qué hay de cierto en estas noticias?

Gracias a la reorganización del tiempo laboral, el verano nos permite tener más tiempo libre para el ocio, familia, pareja, sexo, etc. Incluso el deseo sexual aumenta porque existe más testosterona estimulada por el sol, más hormonas sexuales, más exhibicionismo en hombres y mujeres y se produce una disminución del estrés provocando más erecciones. Todo esto es cierto; pero…

Según algunos datos publicados en los medios de comunicación, el síndrome postvacacional afecta a un 35-40% de la población. Se entiende como la incapacidad de adaptación después de las vacaciones. Los síntomas van desde desequilibrios físicos (cansancio, fatiga y/o insomnio) hasta psíquicos (irritabilidad, ansiedad y/o tristeza). Este síndrome puede durar unas dos semanas aproximadamente. Cuando se habla de este síndrome, creo que existe un error de concepto. Generalmente, existe un corte enorme entre las vacaciones y el trabajo provocando unas expectativas muy altas de cara al verano que son difíciles de cumplir. Para evitarlo, se debe aprender a equilibrar el ocio con el trabajo y las obligaciones con las distracciones a lo largo de todo el año. No debe separarse de forma tan drástica. Hay parejas que cuando llega el verano se obligan a aprovechar el tiempo. “Ahora que podemos tener relaciones sexuales” o “Tenemos que hacer todo lo que no hemos podido hacer a lo largo del año” pueden ser algunos de los pensamientos de este tipo de parejas.

La aparición de este síndrome puede esconder algún trastorno depresivo o de ansiedad que puede ser causado por la insatisfacción laboral, un mal ambiente laboral, la inestabilidad laboral o un exceso de responsabilidades.

Por otra parte, una de cada tres parejas se separa después de los meses de verano. Después de las ilusiones proyectadas en las vacaciones, ¿el amor se acaba? Según un estudio realizado por Antoni Bolinches, septiembre es el mes en que se producen más separaciones seguido de enero. ¿Cuál es el motivo? ¿Por qué ocurre esto? Durante el año, hay personas que creen que su insatisfacción de pareja viene derivada del estrés o la falta de tiempo confiando en que el verano proporcionará lo que ha faltado. Y… ¿dónde está el problema? La sorpresa llega cuando las parejas toman conciencia de que tienen un problema no resuelto y, dado que la negación disminuye en verano, esto provoca una crisis de pareja. No hay que esperar al verano para resolverlo porque hay parejas en las que el deterioro es demasiado grave para resolverlo.

Espero que a nadie se le ocurra creer que el problema es el verano o hacer vacaciones.

Debemos tener claras las expectativas: el verano no se puede hacer cargo de lo que no se ha resuelto a lo largo del año, sea la vida laboral, sentimental o sexual