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LA PERSONALIDAD PSICÓPATA

“…sé que un régimen que no proporciona a los seres humanos ninguna razón profunda para cuidarse entre sí, no puede preservar por mucho tiempo su legitimidad”

Richard Sennett “La corrosión del carácter”

Igual que los restos de nuestra basura contaminan el medio ambiente, los restos morales estropean gravemente cuestiones de extrema importancia para el conjunto social. Personajes relevantes, próceres y líderes de todas las esferas y ambientes, de todo el territorio de la península, y de todas las ideologías, son descubiertos en comportamientos de rapiña, robo y expoliación. Vamos viendo, con perplejidad, formas de hacer y proceder en la gestión de lo común, basadas en el beneficio propio, y como máximo, en el del grupo al que pertenecen, igualando prácticas mafiosas. Hay centenares de ejemplos en el mundo de la política, de las grandes empresas, del deporte, de los bancos, de la gestión cultural, y un abrumador etcétera.

Me gustaría conocer el impacto de la corrupción en nuestra cotidiana crisis, su coste económico, aunque también las repercusiones en cuanto al modelo social, y por supuesto, su impacto en la salud de la población. ¿Qué están aprendiendo nuestros niños y niñas, nuestros jóvenes? De mayor quiero ser rico, multimillonario, jugar al ganador se lo lleva todo, nos pueden responder satisfechos, sin tener que entrar en disquisiciones de cuál será su aportación, o de qué pasará con el resto de perdedores. Poderoso caballero es Don Dinero, en palabras de Quevedo.

Parece una sociedad en la que triunfan las personalidades psicópatas. Los psicópatas tienen una incapacidad para empatizar y sentir remordimientos, por este motivo, se relacionan con los demás como si fueran cualquier otro objeto y los utilizan para conseguir sus objetivos. El otro es inexistente.

No respetan los códigos comunes, por ejemplo, las normas o leyes. Desde esta perspectiva podemos entender el atrevimiento y la sinvergüenza de algunos de estos personajes en los que hemos delegado el liderazgo. Y es muy triste constatar cómo hemos dejado que aspectos tan importantes de la vida sean gestionados por estas personalidades perversas. Así, el presidente de la compañía, o la alta dirección puede estar aumentando sus primas y abonos, mientras simultáneamente negocian una disminución del salario de la plantilla, o se mantienen toda una serie de privilegios mientras a la población se le pide austeridad, o se saltan las leyes, o se busca el beneficio incluso yendo en contra de la salud, la alimentación o algo otro aspecto fundamental. El psicópata piensa en términos egocéntricos y como depredador, olvidando que si la humanidad ha sido capaz de sobrevivir ha sido gracias a la inteligencia social.

Siguiendo a Cleckley, las características de la personalidad psicopática son:

  • Encanto superficial e inteligencia.
  • Ausencia de delirios u otros signos de pensamiento no racional.
  • Ausencia de nerviosismo o manifestaciones psiconeuróticas.
  • Escasa fiabilidad.
  • Falsedad o falta de sinceridad.
  • Falta de remordimiento y vergüenza.
  • Conducta antisocial sin motivo que lo justifique.
  • Juicio deficiente y dificultad para aprender de la experiencia.
  • Egocentrismo patológico e incapacidad de amar.
  • Pobreza generalizada en las principales relaciones afectivas.
  • Pérdida específica de intuición.
  • Insensibilidad en las relaciones interpersonales.
  • Vida sexual impersonal.

El psiquiatra de origen polaco Lobaczewski, ha estudiado cómo los psicópatas influyen en el avance de la injusticia social, y cómo se abren paso hacia el poder. Instalados en lugares de decisión, se asemejan a Saturno devorado a sus hijos, e igual que el dios romano, destruyendo las oportunidades de la vida de otros seres, en este caso de sus hijos. Así es en este momento, en que nuestros hijos e hijas han visto mermadas sus oportunidades de futuro en educación, sanidad, trabajo, servicios sociales, calidad de vida medioambiental, y únicamente resta una dicotomía de Yo-Ellos. Únicamente uno de los hijos de Saturno se salvó, Júpiter, gracias a la intervención materna, como representación de lo que nutre.

Evidentemente, la vida se sostiene porque una mayoría es capaz todavía de conceptualizar al conjunto, de percibir la conexión entre sus partes y no la separación de éstas. La fragmentación, disociación o falta de integración de cada vez más sujetos únicamente nos enferma, desde un punto de vista psicosocial.

Cualquier persona al servicio de otros, cualquiera que sea su especialidad, debemos tener en cuenta el principio de “Priman non nocere”, primero no dañar, no introducir un mayor perjuicio a causa de nuestra intervención.