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LA MENTE ILUSORIA 2

Un día un hombre preguntó al maestro:

  • Maestro, ¿podría escribirme algunas máximas sobre la más alta sabiduría?

El Maestro tomó su pincel y escribió la palabra atención.

  • ¿Esto es todo?, preguntó el hombre. ¿No podría añadir algo más?

Entonces el Maestro escribió atención, atención.

  • Bien, no veo mucha profundidad en lo que ha escrito, respondió el hombre un poco enojado.

Entonces el Maestro escribió atención, atención, atención.

  • ¿Qué significa atención? Preguntó al hombre impaciente.

Atención significa atención, le respondió el maestro.

En otros escritos, hemos visto la mente preocupada y la mente aferrada, y ahora le toca el turno a la mente ilusoria.

El término ilusión tiene su origen en el latín illusio. Se trata de un concepto o imagen que surge de la imaginación o mediante un engaño de los sentidos, pero que no es real. Vinculada a los sentidos, una ilusión es una distorsión de la percepción. Puede hablarse de ilusiones ópticas (las más usuales), ilusiones olfativas, ilusiones auditivas, ilusiones gustativas o ilusiones táctiles. La ilusión óptica es la más común y lleva a percibir la realidad de forma distorsionada a través de la vista. Esta distorsión puede ocasionarse por cuestiones fisiológicas (mediante una estimulación excesiva en los ojos o en el cerebro) o cognitivas (según la forma en la que percibimos el mundo).

Para la psicología, la ilusión es una esperanza que no tiene fundamentos. En un sentido simbólico, puede decirse que una ilusión es un espejismo (algo que parece real pero que no lo es): “Tenía la ilusión de solucionar las cosas con ellos pero me di cuenta de que es imposible”, “Pensé que podía ganar el concurso, aunque era sólo una ilusión”, “esperaba que él o ella hiciera tal cosa, pero no ha sucedido”.

Cabe destacar que la acepción positiva de ilusión (“Mi mayor ilusión es viajar para reencontrarme con mi abuelo”) no existe en otras lenguas, en las que el término siempre está relacionado a lo que carece de sostenimiento.

La mente ilusoria es como el cuento de la lechera, en el que una chica imagina todo lo que ocurrirá cuando venda la leche, hasta que sus expectativas quedan vacías cuando el recipiente que contiene la leche se rompe. La base de la mente ilusoria son las expectativas, que con toda probabilidad generarán decepción. A menudo en lugar de revisar las expectativas, la mente humana lo que hace es acusar a otros de la imposibilidad de la consecución de las expectativas, generando más sufrimiento. Los pensamientos ilusorios referidos a otros son generadores de conflictos en las relaciones. Las conductas de los demás quedan fuera de nuestro alcance, sin embargo pueden tener influencia en nuestra conducta, aunque es muy habitual pedir cambios en los demás sin prestar atención a nuestras conductas.

EL EXPERIMENTO DE HEIDER-SIMMEL

Los psicólogos Heider y Simmel diseñaron una serie de imágenes a partir de dos triángulos, un círculo y cinco rectas, y pasaban estas imágenes a las personas y comprobaron cómo cada persona generaba una historia según cómo su sistema nervioso interpreta, asocia y da sentido a lo que ve. En la fotografía de este escrito encontrarán un ejemplo de estas figuras.

Os invito a observar cuál es la historia que monta vuestra mente.

CÓMO DESMONTAR LA MENTE ILUSORIA

  • Centrándose en el presente, en lo que está sucediendo ahora mismo.
  • Las ilusiones son distintas a los objetivos o metas realistas, es decir, que tienen una base para llevarlos a cabo.
  • Cuando la mente genera pensamientos ilusorios sobre los demás, podemos observarlos y transformarlos en peticiones que pueden ser aceptadas o rechazadas por los demás.
  • Podemos observar con curiosidad y sin juicio nuestras expectativas, la mente humana las genera constantemente y le gusta autoengañarse. De hecho, los pensamientos son propuestas no una realidad, pero a nuestra mente le gusta pensar que sabe, que sabemos. Los pensamientos no están hechos, el pensamiento ilusorio es un cuento. Nuestra mente recoge una imagen e inventa una ficción. ¿Qué grado de credibilidad le das a tus pensamientos?

Soledad Calle Fernández

Psicóloga Col. 13.541 – Tel 639.366.105