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LA FELICIDAD: un punto de llegada o un punto de partida

Muchas palabras se han escrito sobre la felicidad sin que esto signifique que las personas tengamos claro en qué consiste ser feliz. Hay personas que se preguntan si la felicidad existe, otras que argumentan que la felicidad sólo es un conjunto de momentos felices, unos que relacionan la felicidad con el hecho de tener cosas y con lo que nos ha tocado vivir y otros que la definen como la apreciación subjetiva de la vida que llevo…

En definitiva, tenemos claro que no existe una única definición de felicidad al mismo tiempo que no hay un único camino hacia la felicidad.

En el siglo IV a. C., el filósofo griego Aristóteles empezó a hablar de la felicidad definiéndola como “el bien supremo que podemos perseguir en todos los actos de nuestra vida”. También observó que el ser humano quiere lo que le falta como, por ejemplo, el enfermo cree que la felicidad es la salud y el pobre la riqueza. A lo largo de la historia, muchos otros filósofos, pensadores y teólogos han expuesto ideas sobre la felicidad.

Investigando la felicidad

En los últimos años, un montón de investigaciones y estudios científicos demuestran que existen una serie de mitos y creencias erróneas sobre la felicidad que pueden dar luz al camino hacia la felicidad. Algunas de las investigaciones más relevantes se llevaron a cabo a finales de los años setenta donde un grupo estadounidense comparó los niveles de felicidad de un grupo de 22 personas que habían ganado importantes premios económicos en lotería durante el último año, un grupo de 29 personas que habían sufrido un accidente que los había dejado en silla de ruedas en el último año y un grupo de control que no habían vivido ningún suceso extraordinario en los últimos doce meses. Los resultados de esta investigación fueron que las personas ganadoras de lotería no eran más felices que las personas del grupo control e incluso disfrutaban menos de los pequeños placeres cotidianos. Además, los niveles de felicidad de las personas que se habían quedado en silla de ruedas eran sólo algo menores que los del grupo control. Esto nos demuestra que la felicidad no se esconde en un billete de lotería y la infelicidad no viene provocada por vivir con una silla de ruedas.

Otro estudio interesante de la Universidad de Stanford (California) realizó un seguimiento de 184 personas entre los 18 y 94 años. Durante una semana se comunicó con ellas cinco veces al día a través de un radiolocalizador y, en cada ocasión, se les pidió que completaran un cuestionario sobre las emociones que sentían en ese preciso instante. Se descubrió que la frecuencia con la que las personas mayores experimentaban emociones agradables era muy similar a las personas jóvenes y que experimentaban menos emociones desagradables. Además, se comprobó que los estados de ánimo agradables duraban más y los desagradables menos en las personas mayores.

Hay personas que creen que la felicidad depende de las circunstancias y que si las cosas van bien, esto es una garantía a largo plazo; en cambio, si las cosas van mal, la felicidad acaba. De todas formas, diferentes estudios demuestran que la gente es a menudo sorprendentemente feliz, a pesar de condiciones muy desfavorables. ¿Qué significa este resultado? ¿La felicidad no depende de lo que vivimos, depende de cómo vivimos lo que nos pasa? Ser feliz no es lo mismo que estar feliz. Ser feliz es responsabilidad de cada persona, pues depende mucho más de nosotros que de los hechos externos. Estar feliz depende de las circunstancias externas que no dependen de nosotros. Tal y como expresa la frase de Henry Van Dyke, “la felicidad es interior, no exterior; por tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos”.

Uno de los secretos para ser feliz es revisar las expectativas que las personas depositamos hacia los demás, situaciones y nosotros mismos. Existe una fórmula matemática que evidencia que el grado de felicidad está relacionado con la insatisfacción. Al mismo tiempo, la insatisfacción está relacionada con la diferencia entre las expectativas y la realidad. Por tanto, se entiende que, cuanto más expectativas haya que no se vean compensadas por la realidad, el grado de insatisfacción será mayor. La comparación, identificar la felicidad con el éxito y el placer o sobrevalorar lo que una persona carece son otros de los obstáculos para conseguir ser una persona feliz.

Cogiendo el referente de la sociedad oriental, ser feliz es desear menos.

Lo relevante es poder plantearnos qué es la felicidad para cada uno de nosotros. Te invitamos a hacerte esta pregunta: ¿qué es la felicidad? Es muy probable que esta respuesta esté relacionada con el sentido y propósito de vida, es decir, lo que le da sentido a todo lo que hacemos. Viktor Frankl, neurólogo, psiquiatra y creador de la logoterapia, ha descrito este concepto gracias a la experiencia que vivió en un campo de concentración argumentando que lo que le ayudó a sobrevivir fue encontrarle un sentido. “Si bien los soldados controlaban todos los aspectos de nuestra vida, como la vida, la muerte o las torturas, había algo que no podían controlar: cómo reaccionaba el recluso a todo esto”, expone en el libro El hombre en la búsqueda de sentido (1945).

No queremos acabar deseándote un feliz día ni un feliz fin de semana porque confiamos en que pase lo que pase esto depende más de cómo gestionas lo que te pasa que las circunstancias externas. Por lo tanto, preferimos pedirte que hagas todo lo posible para ser feliz. Éste es el mejor regalo que nos podemos dar las personas a nosotros mismos.