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«¡ES IMPOSIBLE HABLAR CONTIGO!» Como mejorar la comunicación en pareja

“El lenguaje nos ayuda a capturar el mundo, y cuanto menos lenguaje tengamos, menos mundo capturamos. O más deficientemente. Una mayor capacidad expresiva supone una mayor capacidad de comprensión de las cosas. Si se empobrece la lengua se empobrece el pensamiento.” 
Fernando Lázaro Carreter

Constantemente nos encontramos con el tema de la comunicación al habla sobre problemáticas entre relaciones interpersonales, especialmente cuando estas relaciones comportan convivencia y emociones intensas entre las dos personas, como es el caso de las relaciones de pareja. En terapia de pareja podemos observar muchas veces que, y aunque la problemática principal esté en el otro bando, mejorando la comunicación entre los dos frecuentemente mejora el problema, o cuando menos, favorece mucho las condiciones porque este se solucione.

Otras muchas veces nos encontramos que la pareja enfoca su energía y frustración en un problema que resulta ser la consecuencia de una mala comunicación, pero que esta se mantiene inadvertida o despreciada por la pareja ante otros conflictos aparentemente más urgentes. Parece ser que la mejora de la comunicación sufre el mismo destino que la promesa de hacer más deporte, comer más verdura o dormir 8 horas diarias, es conocido por todo el mundo de que es un tema importante por nuestra calidad en las relaciones personales, pero muchas veces acaba siendo un tema pendiente en la lista de mejoras personales.

Y del mismo modo que hacer más deporte o comer más sano son a menudo temas pendientes porque nos obligan a cambiar nuestros hábitos para adoptar unos nuevos, mejorar nuestra habilidad comunicativa también implica cambiar nuestros hábitos comunicativos, y esto no es fácil. Así como una persona con hábitos sedentarios le resultará muy difícil salir a correr cada día durante el primer mes, de la noche a la mañana, únicamente porque sabe que le conviene hacer más deporte, una persona con habilidades comunicativas deficientes en algunas situaciones difícilmente podrá mejorarlas de forma permanente de la noche a la mañana.

Antes que nada, para poder mejorar nuestros hábitos comunicativos tenemos que saber de qué tipo de recurso comunicativo hagamos uso normalmente, descubrir esto no es siempre fácil, porque no siempre reaccionamos igual en todas las situaciones o a veces descubrimos que aquello que recibe la otra persona es totalmente diferente al que queríamos expresar. No obstante, de manera más o menos sutil acabamos enfrentándonos a los conflictos del mismo modo, ya seamos personas más evitativos, que nos cueste enfrentarnos directamente al problema, como personas más agresivas, que rápidamente nos enervamos ante la réplica del otro. Si nos es difícil definir qué rasgos generales nos caracterizan a la hora de discutir o enfrentarnos a un conflicto, podemos preguntar a nuestra pareja como se siente cuando discute con nosotros: se siente atacado/a, juzgado/a, como si no nos importara lo que dice, …?

El motivo por el cual nos relacionamos como nos relacionamos es muy diverso, varía en función de nuestra personalidad, del que hemos visto y aprendido desde pequeños, de nuestra propia seguridad y autoestima, de nuestra cultura, etc. Y todo este cúmulo de factores acaba desembocando en pensamientos que nos hacen reaccionar de una determinada manera. Ser conscientes de estos pensamientos, junto con la práctica de fáciles herramientas de resolución de conflictos, puede mejorar notablemente la comunicación con nuestra pareja:

  1. Evitar generalizaciones y comparativas: frecuentemente utilizamos palabras generalistas para describir el comportamiento, ya sea el propio o el del otro, estas generalizaciones y comparativas no facilitan la empatía, sino todo el contrario, favorecen que el otro se sienta juzgado/a y en consecuencia se ponga a la defensiva. Ejemplos: Nunca haces nada para solucionar los problemas, siempre soy yo quienes hace todo el trabajo, siempre estás de mal humor.
  2. Hablar desde el “Yo”: Para evitar estas generalizaciones y acusaciones sobre la conducta del otro, podemos utilizar el lenguaje del “Yo”. Con este lenguaje comunicamos como nos sentimos y actuamos, con sinceridad y honestidad, favoreciendo la empatía entre la pareja y evitando los juicios de valor sobre los pensamientos, sentimientos o conductas del otro. Ejemplos: “Es imposible hablar contigo – Me está costando entenderte”, “Esto que dices es una tontería – No pienso igual que tú, para mí significa otra cosa”.
  3. Señalar los puntos positivos del otro: En etapas de crisis frecuentemente la pareja se complica con reproches mutuos, constantemente señalando a la pareja aquello que no le gusta que haga o diga. Es tan importante tener confianza para decir aquello que no nos gusta como para decir aquello que sí nos gusta, sobre todo en momentos en que la parte negativa está muy presente por sí misma. Cuidando la parte afectiva expresando aquellas cosas positivas que nos gustan, por muy cotidianas que sean, mitigará la sensación de que todo el que uno/a hace o dice molesta al otro.
  4. Mantener las discusiones productivas: A veces podemos notar como una discusión se nos está escapando de las manos cuando esta deriva únicamente a echarse mutuamente acusaciones, insultos y/o amenazas, en este punto, la discusión está resultando ser más perjudicial que productiva, y difícilmente se podrá encontrar una solución en el problema si nos mantenemos en esta postura. Para poder evitar estas discusiones improductivas podemos hacer uso de algunas técnicas de control de activación:
    • Respirar profundamente: parar y respirar profundamente entre 5 y 10 veces.
    • Time out: alejarnos durante algunos minutos de la escena para calmarnos y volver a la discusión con el “jefe frío”.
    • Distraernos: en el caso de que nos sean insuficientes las dos técnicas anteriores, podemos aumentar el tiempo antes de volver a hablar del tema y hacer alguna actividad que nos ayude a calmarnos y ver el problema más fríamente. Por ejemplo, podemos hacer deporte, leer o salir a dar un paseo.

Estas son algunas de las herramientas que podemos utilizar para mejorar la comunicación con la pareja, por supuesto manteniendo siempre el respeto cabe un mismo y hacia el otro. Finalmente, tenemos que tener en cuenta que los problemas y las verdades no son siempre blanco o negro, y que cada uno/a puede tener una percepción diferente al otro de la realidad sin que ninguno de los dos esté equivocados del todo, por este motivo estimular la empatía y la comprensión entre los/las dos es tan importante. Estamos muy acostumbrados a pensar que nuestra manera de interpretar los hechos es la correcto o la misma por todo el mundo, pero no es así, cuando dejamos de prejuzgar y adivinar los pensamientos, sentimientos y futuras acciones de los otros podremos realmente mantener una escucha activa de las percepciones del otro y empatizar con él/a.

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