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EL DUELO DE LA INFANCIA

“Todo lo que tú quieras”, del director de cine Achero Mañas, relata cómo atraviesan el luto una niña, Dafne, y su padre con la repentina muerte de la madre y pareja. Lo que hace peculiar la película, que os recomiendo, es que podemos ver cómo la niña puede hacer su proceso de duelo con un padre que le respeta su necesidad: le pide que le haga de madre, que sea la madre.

El padre poco a poco irá entrando en el juego que permitirá transitar la terrible y dolorosa pérdida de la madre de un día para otro, sin preparación ni despedida, y el duelo en sí mismo.

Una noche, Dafne le pide a su padre que se pinte los labios como la madre. El padre, de entrada, se resiste, pero acaba con los labios rojos. Esto ayuda a Dafne pues con la madre más cerca es más fácil dormirse. Después llega la peluca y el padre se acaba transformado cada noche en madre, vestimenta incluida.

Y del ámbito privado se abre el juego al ámbito público, ya que la niña quiere y necesita todavía a la madre. Cuando la escuela y la familia ven al padre disfrazado de madre piensan que se ha vuelto loco y que a la niña le está perjudicando. Y pensaba en esa canción de Luis Eduardo Aute: “La locura que todo lo cura”. Como la imaginación, creatividad y hacer las cosas distintas, nos pueden ayudar a transitar procesos dolorosos. Porque es sano lo que está pasando, la niña, lejos de estar volviéndose loca pensando que su madre está viva y que es su padre, es a través del juego, su recurso principal, haciendo el proceso del duelo infantil que tiene las siguientes fases, según John Bowlby (Vínculo, separación y pérdida afectivos, 1973-1983): negación, protesta, desesperación y resolución. La niña está en fase de negación y su padre le permite transitarla de una forma sana y creativa, respetando su ritmo. ¡Una delicia de película!

La pérdida del padre, madre o hermanos/s, abuelos/s, o amigos es traumática. También hay otras pérdidas que afectan profundamente a los niños: perder un barrio, una profesora, una mascota, un progenitor por divorcio o separación o por daño físico. Niños y niñas pueden presentar síntomas pronto o al cabo de un tiempo que tienen que ver con mensajes introyectados como: no está bien llorar o enfadarse por la pérdida. También hay culpa: puede que guarde el secreto de sentirse responsables de la pérdida (dado que son egocéntricos). En este sentido los niños y niñas necesitan mucho apoyo y orientación para transitar el duelo.