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CULPABLE TU o YO… LAS DOS CARAS DE LA CULPA

Me siento culpable porque le he dicho que no podía dejarle mi coche a mi hermana.

Marta, ¡le tienes que pedir perdón porque eso no se hace de decir mentiras!

He chateado con otras chicas y me siento mal por haberlo hecho porque tengo pareja.

Le he dicho una mentira a mi jefa y ahora tengo un nudo en el estómago que no me gusta.

¿Por qué el otro día no me contestaste al whatsapp si estabas online? No lo entiendo…

¿De qué hablamos cuando hablamos de culpa? Todos hemos experimentado en más de un momento de nuestra vida el sentimiento de culpa como puedes leer en algunos de estos ejemplos. Por tanto, estaríamos de acuerdo en afirmar que es una sensación muy desagradable, negativa, destructiva… pero ¿realmente qué se esconde detrás de este sentimiento? ¿Tiene alguna parte positiva? ¿Por qué me siento culpable tan a menudo? ¿Qué puedo hacer para dejar de sentirme culpable? Nos podemos sentir culpables por algo que hemos hecho o cuando no hemos sido capaces de hacer algo y también hacer sentir culpables a los demás cuando han hecho algo que nos ha hecho sentir mal o no nos ha gustado. Cuando existen conflictos, hay personas que sólo buscan culpables en lugar de buscar responsabilidades. Si buscamos una definición concreta, muchos autores coinciden en definir la culpa como un cariño doloroso que surge de la creencia o sensación de haber traspasado las normas éticas, personales o sociales, especialmente si se ha perjudicado a alguien. Por tanto, es necesaria para una sana adaptación a nuestro entorno, nos permite respetarnos unos a otros y nos ayuda a reparar el dolor que hemos podido ocasionar. Cuando somos niños, aprendemos a desarrollar una conciencia moral de lo que está bien y mal con comentarios que escuchamos de las figuras significativas.

Si la culpa tiene una cara A sana, ¿por qué hay personas que se sienten tan mal? La cara B es cuando aparece con frecuencia o por defecto. Cuando una persona se siente culpable constantemente, podemos deducir que existen alteraciones psicológicas como la depresión. En este sentido, se entiende el sentimiento de culpa como un sentimiento de responsabilidad mal administrado porque, si la responsabilidad de la comunicación siempre es de un 50%, cuando una persona se siente demasiado culpable de lo que dice, hace o siente, quiere decir que está asumiendo más del 50% de lo que está ocurriendo.


Hay que disminuir la carga que hay detrás.

En cambio, cuando una persona no experimenta este sentimiento, podemos atribuirlo a una personalidad narcisista, perfeccionista o, incluso, psicópata ya que ésta carece de esa empatía o consideración hacia otra persona. Ni todo es blanco ni todo es negro cuando hablamos de la culpa.

¿Existen otras emociones implicadas en la culpa? En una formación de profesionales de psicoterapia, recuerdo a una profesora que tuve que nos lo dejó muy claro “Siempre que una persona se siente culpable, se esconde la emoción de la rabia que está bloqueada. Deja que salga esa emoción y ya verá cómo la culpa desaparece”.

Gracias a este comentario, entendí que la culpa es un sentimiento parásito que esconde una de las cuatro emociones básicas y que nos paraliza en la acción; en cambio, sentir la emoción de la rabia nos permite actuar y expresar en voz alta lo que nos ha molestado. Las personas que se culpan muy a menudo de lo que les ocurre suelen ser muy autoexigentes, perfeccionistas y tener un nivel bajo de autoestima.

La culpa no facilita el aprendizaje, sino genera un malestar emocional que no se transforma en algo constructivo, sino más bien destructivo.

Por otra parte, la culpa puede utilizarse para manipular a los demás y conseguir de los demás lo que una persona quiera. Hay que cuidar a las personas que no reconocen sus errores y que te hacen sentir culpable.

¿Qué hacer cuando nos sentimos culpables? Aquí tiene algunas reflexiones y sugerencias sobre una óptima gestión del sentimiento de culpa:

  • Es importante prevenir la cara B de la culpa, ya que, tal y como he expuesto, existe una cara sana que hay que valorar como positiva porque denota que tenemos empatía hacia los demás.
  • Todo lo que nos pasa a nuestro alrededor no podemos controlarlo, por lo tanto, es necesario repartir la responsabilidad de forma equitativa ni más ni menos de lo que toca transformando la culpa en responsabilidad.
  • Expresa verbalmente lo que estás sintiendo cuando consideras que has perjudicado a otra persona desde la primera persona del singular.
  • El perdón es necesario siempre y cuando sea honesto y sincero con uno/a mismo/a, por tanto, revisa si la expresión de esta acción es auténtica.