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AUTISMO: UNA FORMA DIFERENTE DE VER LA VIDA

¿Imaginas vivir en una sociedad en la que sientas que no encajas? Éste es el día a día de muchas personas que presentan Trastorno del Espectro autista.

El Trastorno del Espectro Autista o TEA (DSM-5), es considerado un trastorno del neurodesarrollo de gran complejidad y hereditario. Presenta manifestaciones muy distintas a nivel de comportamiento y funcionamiento cognitivo, que ocasionan limitaciones en la autonomía personal, generando un gran impacto en la persona y su entorno cercano.

Con una prevalencia del 1 a 2% de la población, se diagnostica como mayor frecuencia en hombres que en mujeres (una mujer diagnosticada por cada 3 o 4 hombres). Se estima una prevalencia de adultos de 450.000 adultos TEA en España. Muchos de ellos están sin diagnosticar o diagnosticados con otros trastornos.

El autismo ha sido una de los grandes desconocidos a lo largo de la historia, llamado de diferentes formas, agrupado con otras enfermedades en un “cajón desastre”, y con poca visibilidad. A lo largo de los últimos años, ha crecido el interés y cada vez sabemos más sobre el TEA.

Dentro del Espectro del autismo, las formas más sutiles o funcionales pueden no llegar a diagnosticarse nunca o ser etiquetadas como otras patologías mentales, ya que pueden compartir características clínicas. Por eso, no es infrecuente que el diagnóstico se haga de forma tardía, cuando la persona ya es adulta, a menudo precipitado por el diagnóstico de un hijo/a, cuando la persona comienza a identificarse y a verse reflejada en muchas de las características que el profesional va nombrando.

El TEA es un trastorno de por vida donde cambian las características de manifestación.

Algunos trestos pueden pasar desapercibidas en la infancia y manifestarse en la adolescencia o edad adulta, cuando aparecen necesidades o demandas sociales que sobrepasan las capacidades de la persona para enfrentarlas.

¿Qué ocurre en la persona con autismo?
  • Existen dificultades en la comunicación social, que influyen negativamente en la forma de relacionarse con otras personas.
  • Pueden existir dificultades para identificar lo que la otra persona piensa o siente, así como para responder a sus pensamientos y sentimientos con una emoción adecuada. Por ejemplo, si no nos damos cuenta de que la otra persona está triste no seremos capaces de actuar o realizar una conducta de consuelo.
  • A menudo existen también problemas para identificar los mensajes implícitos de la comunicación (también llamada comunicación no verbal), como pueden ser gestos, miradas, la postura corporal). Todo esto dificulta aún más la comunicación con las personas.
  • Dificultades para entender el lenguaje abstracto (bromas, ironías, metáforas), realizando una interpretación literal del lenguaje.
  • Frecuentemente, en el autismo la persona muestra intereses restringidos por temas muy concretos, así como conductas repetitivas, rigidez y dificultades para adaptarse a los cambios. Lo conocido y predecible aporta seguridad y bienestar. En ocasiones, la falta de habilidades sociales característica del TEA, hace que haya niños que prefieren relacionarse con los adultos porque pueden tener dificultades para reaccionar ante los comportamientos de otros niños.
  • Otro rasgo muy habitual es la hipo/hipersensibilidad ante ciertos estímulos sensoriales, (el tipo de luz, sonidos, olores, sensaciones táctiles…), factores que también puede condicionarlos en muchas áreas vitales (Relacional, laboral, autonomía, desplazamientos…) )
“¿Cómo será su futuro? “Irá mi hijo o hija a la escuela ordinaria; conseguirá un trabajo; se casará; tendrá hijos; vivirá independientemente?”

Desgraciadamente, recibir el diagnóstico de autismo proporciona poca información sobre el funcionamiento general actual de la persona y tampoco puede predecir cómo evolucionará en el futuro. Algunos estudios de seguimiento desde la infancia hasta la edad adulta indican que, en general, los síntomas del autismo disminuyen en cuanto a gravedad con el tiempo, llegando a mejorar significativamente las habilidades sociales y de comunicación. Aún así, el acceso a la educación superior y al mundo laboral es limitado.

Menos de un tercio de los adultos tienen un empleo a tiempo completo.

Para arrojar algo de luz y optimismo, en sus formas leves, algunos de los rasgos característicos, bien trabajados pueden ser grandes impulsoras y precursoras del éxito en la persona. Cada vez son más las personas conocidas que hacen pública su condición, como por ejemplo, los actores Anthony Hopkings y Keanu Reeves, o la activista Greta Thumberg.

La salud mental en el TEA…

Un gran número de adultos con la condición de autismo sufren problemas de salud mental que pueden perjudicar considerablemente su funcionamiento y reducir su calidad de vida. Se ha sugerido que las exigencias constantes para ajustarse a un mundo no-autístico, el estrés de “camuflarse” para evitar ser considerado como diferente, así como la falta de apoyo o actividades diarias adecuadamente estructuradas, contribuyen a los altos niveles de estrés, ansiedad y depresión.

El autismo en la mujer

El diagnóstico en la mujer es mucho más infrecuente, en parte debido a que la presentación de los síntomas puede ser diferente a los hombres, lo que hace que en algunas chicas, a veces, pasen desapercibidas sus dificultades. Además, el esfuerzo por “camuflar” su comportamiento es más evidente que en el colectivo masculino, por tanto, las dificultades que muestran las mujeres con autismo son más sutiles. En comparación con los niños, las niñas son más propensas a tratar de socializarse; también tienden a desarrollar juegos más imaginativos y utilizar un lenguaje más emocional. Incluso, los intereses especiales, comunes en el TEA suelen tener mayor contenido social, como pueden ser los animales, hacer voluntariado o el ecologismo.

En conclusión…

el autismo se caracteriza, en general, por tener un perfil muy desigual de fortalezas y dificultades. Favorecer el conocimiento es vital para inducir a la comprensión y facilitar la inclusión y aceptación social.

Hagamos el ejercicio de ponernos unas gafas algo especiales, a las que no estamos acostumbrados, para ver la vida de otro color, más transparente, más literal, quizás más fragmentado, sensible y honesto.

«El autismo no es una enfermedad, es una manera diferente de ser humano» (Prizant, 2018)

Sonia Cazorla. Neuropsicóloga clínica. N. Col. 18385